En el I Congreso Nacional sobre la Prevención de las
Dificultades de Aprendizaje y Dislexia (1993) se cuestiona la conceptualización
de las dificultades de aprendizaje como un trastorno del desarrollo, y se
plantea que quizás debería replantearse esta conceptualización hacia la
consideración de las dificultades de aprendizaje como una deficiencia
permanente apoyándose en la idea de la persistencia de las DA durante toda la
vida y la presencia de una huella neurobiológica en las DA.
Existe consenso en afirmar que el perfil de los adultos
es similar al de los niños con DA, ya que los síntomas persisten en el tiempo
(McCue, 1986; Spreen, 1982), aunque sus manifestaciones son distintas según la
fase del desarrollo, y las necesidades también varían en función de la edad.
En cualquier caso, lo que sí se tiene que tener en cuenta
es que el tratamiento debe estar estructurado teniendo en cuenta las
características particulares de la persona que tiene dificultades de aprendizaje.
Por supuesto, el trabajo debe estar dirigido y supervisado por un especialista
en este tipo de dificultades. No solo será importante el tipo de ejercicio
elegido sino también la valoración de la actitud de la persona con dificultades
en su forma de abordar la tarea que se le propone. En este sentido el papel del
reeducador es fundamental dado que es el que observa, dirige y modela dicha
actitud. Por todo ello se crea una relación y un vínculo entre el alumno y el
reeducador que, como en cualquier tipo de terapia, juega un papel determinante
en el proceso de recuperación del alumno.
RECUPERADO DE: http://www.psicoterapeutas.com/paginaspersonales/lucia/dificultadesaprendizaje.htm


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